4 de nov. 2015

La veritable educació


Acabo de llegir una reflexió que té més de 40 anys però que podria haver pertanyut tranquil·lament al tan contemporani The Element d'en Ken Robinson. I és que sovint la innovació educativa no és tant innovadora com sembla. Si hi pensem una mica, i anant a exemples més radicals, Sòcrates ja practicava la flipped classroom, Plutarc ja era un constructivista i Leonardo definitivament pertanyia al moviment maker.

En aquest cas però, el tema en qüestió és: com l'educació hauria d'ajudar-nos a descobrir la nostra passió, aquell punt on el talent es troba amb allò que ens apassiona, o "l'element" com diu Ken Robinson en el seu bestseller ja citat.

Doncs vet aquí la resposta de Jiddu Krisnamurti a la pregunta d'un nen, en una xerrada l'any 1966 a l'escola Rishi Valley d'Andhra Pradesh, Índia:

Estudiante: Pero ¿cómo descubre uno lo que verdaderamente le gusta hacer, señor? 

Krishnamurti: ¿Cómo descubre uno lo que le gusta hacer? Debe tener presente que eso que descubra puede ser diferente de lo que piensa hacer. Si piensa en ser un abogado porque su padre es abogado, o porque cree que al ser un abogado puede ganar más dinero, entonces no ama lo que hace, porque tiene un motivo que le impulsa a hacer algo de donde sacará un beneficio o que le hará famoso; pero cuando realmente ama algo, no tiene ningún motivo, no utiliza lo que está haciendo para alimentar su propia vanidad. 

Descubrir cuál es la actividad que uno ama es una de las cosas más difíciles que hay; y esto forma parte de la educación. Para descubrirlo, uno debe adentrarse en sí mismo muy profundamente, lo cual no es tan fácil. Puede que diga: «Quiero ser abogado» y se esfuerce por serlo, pero de pronto descubra que no desea ser abogado, que le gustaría pintar, aunque quizá sea ya demasiado tarde, porque está casado, tiene esposa e hijos, y no puede renunciar a su trabajo, a sus responsabilidades; de manera que se sentirá frustrado e infeliz. O puede que diga: «Lo que de verdad me gustaría hacer es pintar», y dedique toda su vida a pintar, pero de pronto descubra que no es buen pintor, y lo que realmente quiere es ser piloto. 

La verdadera educación no consiste en ayudarles a encontrar su trayectoria profesional... ¡Por el amor de Dios, arrojen ese concepto por la ventana! La educación no es simplemente acumular información que les transmite un profesor, o aprender matemáticas de un libro, ni memorizar datos históricos de reyes y costumbres. La verdadera educación consiste en ayudarles a comprender los problemas a medida que surgen, y eso requiere una buena mente: una mente que razone, que sea perceptiva, que no tenga creencias; porque la creencia no es la realidad. Un hombre que cree en Dios es tan supersticioso como un hombre que no cree en Dios. De modo que para descubrir debe razonar, y no puede razonar si ya tiene una opinión, un prejuicio, si su mente ya ha sacado una conclusión. Así es que necesita una buena mente, una mente aguda, clara, definida, precisa, cuerda, no una mente que crea, ni que acepte la autoridad. La verdadera educación consiste en ayudarle a descubrir por sí mismo cuál es la actividad que realmente ama, con todo el corazón. No importa lo que sea, ya se trate de cocinar o de ser jardinero, pero debe ser algo en lo que tenga puestos su mente y su corazón; entonces será verdaderamente eficiente sin volverse inhumano. Y esta escuela [Escuela Valle de Rishi], mediante la discusión, el escuchar, el silencio, debe ser un lugar donde le ayuden a descubrir por sí mismo la actividad que en verdad amarán hacer a lo largo de toda su vida. 
Valle de Rishi, 5ª charla, 1 de febrero de 1966. 
Extret del llibre Sobre la educación, de Jiddu Krishnamurti (Kairós 2009)