23 de març 2015

La religió del consum


Val la pena llegir l'article La religión del consumo, d'Agustí Pániker. Us deixo un fragment i l'enllaç a l'article sencer:

El sistema económico actual se sostiene en una trampa fatal: el deseo. Incide en una ansiedad, anhelo o vacío que –así funciona el cebo– deseamos colmar llenándolo de objetos, propiedades, productos, estatus o riqueza. Estamos enganchados al deseo. 

De ahí la obsesión por el dinero de nuestra sociedad. Se nos asegura que con dinero –o poder o fama– uno puede satisfacer todo aquello que desee. Y que al satisfacer nuestros deseos seremos más felices. Los publicistas saben explotarlo. Insinúan que comprando tal automóvil, utilizando tal perfume o contratando tal compañía de telefonía podremos autorrealizarnos como seres humanos y alcanzar, al fin, el estatus que nos corresponde. 

En cualquiera de los casos damos vueltas sobre una misma patraña: el dinero simboliza la felicidad. Colmar los deseos significa estar pleno y satisfecho. Consumir es un placer. Pero no hace falta ser muy sabio para darse cuenta de la falacia. De hecho, cualquier madre o padre de este eón cósmico que nos ha tocado vivir lo comprueba casi a diario con sus propios hijos. La criatura nos pide le compremos el juguete o la golosina. Le mueve el deseo por el objeto. Más incluso que el objeto. Pero una vez alcanzado, el deseo se desvanece; porque todo es impermanente y efímero, como bien vislumbró el Buda. Así que el niño desplaza su ansia a un nuevo objeto del deseo. 

Ya que hemos citado al sabio de Lumbini, recordemos que el Buda identificó el deseo (con la metáfora de la “sed”) como la causa y origen de nuestra enfermedad: duhkha; es decir, la insatisfacción, el sufrimiento, la alienación, la frustración… el malestar inherente a la condición humana. Hoy, su análisis sigue siendo tan fino y vigente como hace 2.500 años. Es más, creo que nos hallamos frente a una verdadera pandemia. 

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Fotografia: Daniel Lobo @ Flickr