Jan 22, 2012

Alfabetos invisibles

Avui m'he despertat inspirat i he escrit un petit relat. Podria ser perfectament una continuació (o fins i tot una precuela) del ja antic Preetha i Hobbes. El narrador/protagonista és bàsicament el mateix, i l'entorn molt similar: una estació de tren a l'Índia en plena nit. De fet no cal ser Sherlock Holmes per veure que aquestes històries tenen molts components autobiogràfics. Però aquest relat té dos trets que el diferencien: primer, que l'he volgut construir com un petit homenatge a Octavio Paz (a partir del seu poema Hermandad, que és alhora un homenatge a Ptolomeu); segon, que està escrit en castellà, gens habitual en mi, i senzillament perquè m'ha sortit així. 


Alfabetos invisibles

«Soy hombre: duro poco / y es enorme la noche». Por algún extraño motivo Octavio Paz resonó en mi cabeza mientras esperaba, sentado en mi mochila, a que llegara el tren 12324. Conté quince ratas en menos de un minuto. Otros tantos niños y un par de perros esqueléticos caminaban despacio entre ellas, por encima de las vías, hurgando y buscando restos de comida que algún pasajero habría lanzado al pasar. En el andén, a escasos metros, yo sumido en mis pensamientos, rodeado de cuerpos grises que se movían, abrían los ojos y respiraban, al son de los ruidos de la estación. 

«Pero miro hacia arriba: / las estrellas escriben» proseguían los versos en mis pensamientos. Mas no había luces en el cielo nocturno de Gaya Junction, sólo un techo de chapa oxidada sobre mi cabeza, luz tenue de unas farolas decrépitas, y negrura absoluta sobre las vías. Los únicos que escribían eran los cuervos, dibujando en el aire ―negro sobre negro― alfabetos primitivos, insondables, más antiguos que los Vedas, que la India, imposibles de descifrar. 

«Sin entender comprendo: / también soy escritura». Y entonces la revelación, instante sempiterno y fugaz al mismo tiempo. Me abrumaron destellos de Schopenhauer, los Upanishads e incluso del mismo Paz: un hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede querer lo que quiera. El mundo es mi representación. Verdad absoluta para todo ser viviente y cognoscente. Escribo y soy escrito, escribo y soy escrito, escribo y soy escrito… 

«y en este mismo instante / alguien me deletrea».

Fotografia: cc Ken MacInnis. 

5 Comentaris:

Miquel Duran Frigola said...

espectacular

Eduard Muntaner Perich said...

Gràcies Miqui! Venint d'algú que en sap tant s'agraeix encara molt més.

Marc said...

brutal

violeta said...

bona fusió.. m'ha encantat.

Eduard Muntaner Perich said...

Gràcies Marc i Violeta :)