20 de jul. 2010

La llibertat primera i última

Jiddu Krishnamurti va ser un escriptor i orador indi centrat sobretot en temes filosòfics i espirituals. Se’l sol situar dintre de la corrent del Vedanta Advaita contemporani, tot i que després de llegir-lo jo no ho tinc tan clar.

La libertad primera y última (Kairós, 2009) està considerat un dels seus millors llibres. Està prologat per Aldous Huxley, i és un seguit de textos curts sobre temes diversos però que al final sempre acaben girant sobre el tema de la superació de l’ego i dels sistemes de pensament organitzat. Segons Krishnamurti la llibertat s’ha d’aconseguir a cada instant. És a través del coneixement propi i de la llibertat interior com s’arriba a la realitat.

M’ha semblat un pensador radical, dotat d’un esperit crític inqüestionable. Val la pena llegir-lo.

Us en deixo un fragment.
La verdad es lo desconocido, y una mente que busca la verdad jamás la encontrará, porque la mente está formada por lo conocido; es el resultado del pasado, del tiempo, algo que podéis observar vosotros mismos. La mente es el instrumento de lo conocido, y de ahí que no pueda hallar lo desconocido; sólo puede moverse de lo conocido a lo conocido. Cuando la mente busca la verdad, la verdad leída en libros, esa “verdad” es autoproyectada, pues entonces la mente sólo anda en busca de lo conocido, de algo conocido más satisfactorio que lo anterior. Cuando la mente busca la verdad, lo que busca es una proyección de sí misma, no la verdad. Un ideal, después de todo, es autoproyectado, es ficticio e irreal. Lo real es aquello que es, no lo opuesto. Pero una mente que busca la realidad o Dios, busca lo conocido. Cuando pensáis en Dios, vuestro Dios es la proyección de vuestra propia concepción, el resultado de influencias sociales. Sólo podéis pensar en lo conocido; no podéis pensar en lo desconocido, no podéis concentraros en la verdad. En el momento en que pensáis en lo desconocido, ya es simplemente lo conocido, una proyección de “mi mismo”. No se puede pensar en Dios o en la verdad. Si pensáis en ellos, no es la verdad. Sólo podéis ir en pos de lo que es conocido. Cuando la mente no está torturada por lo conocido, o por los efectos de lo conocido, sólo entonces puede revelarse la verdad. La verdad está en cada hoja, en cada lágrima; ha de ser capturada de instante en instante. Nadie puede conduciros a la verdad; y si alguien os conduce, sólo puede ser a lo conocido.